jueves, 7 de agosto de 2008

Maldita bruja!


Fue una fría noche de febrero, era una de esas noches cerradas donde no eres capaz de divisar tu propia sombra. Aún no había amanecido, y esas pequeñas gotas de rocío que lo inundan todo , se congelaban en el aire formando una neblina suave y difuminada. La brisa que las removía y la luna llena ,las hacían brillar,creando mágicos destellos en ondas circulares que se posaban finalmente creando un manto blanco y a la vez brillante, casi plateado, sobre la calzada.
Apenas sí había luz artificial, en el barrio donde vivía casi no hay farolas. Mis pasos se guiaban más por el conocimiento del lugar y la luz de la luna, una luna hermosa que parecía haberse percatado de mi presencia, y que agradecida por acompañarla en esa noche solitaria, me regalaba con su luz. Gracias a ella se podía distiguir perfectamente el puente que atravesaba a diario para ir a trabajar.



    Pero hoy no era un día mas, en él apareció de la nada una figura inmóvil, casi inerte, una sombra negra... sobre la cual apenas sí se podía distinguir un ligero movimiento de sus largos cabellos al son del viento, acompañados por el serpenteo de lo que parecía un largo abrigo; el mismo viento que silbaba a su paso entre los árboles y que hacia balancear plácidamente sus ramas desnudas .

    A medida que me acercaba a esa enigmática sombra, estaba más claro que se trataba de el cuerpo de una mujer; sus turgentes pechos la delataban, a pesar de ese largo abrigo; y el pelo...ese pelo negro, ensortijado y brillante como la luna...
    Era todo un espectáculo contemplar cómo esas diminutas gotas cristalizadas de rocío se posaban sobre sus cabellos y le daban ese brillo extra que la transformaban en alguien aún más enigmático, incitando mi desbordante curiosidad en aquel momento...

    Una vez lo suficientemente cerca, ya a escasos metros de ella, aún sin poder alcanzar con la mirada un rostro que parecía ocultar con una mano, susurró unas palabras:
    -Hola Ronny, te estaba esperando.-Entonces sí me miro fijamente, mostrándome su rostro.

-Que horror!- jamás podré olvidar esa mirada sanguinolenta, ni esas manos de largos dedos...; y saliendo de ellas, como tomando vida propia , esas retorcidas uñas negras y afiladas, que sin darme tiempo a reaccionar, sentí de pronto en mi pecho. Sin ni siquiera poder gritar, puesto que el pánico y la sorpresa habían paralizado mi garganta, corrí! salí corriendo de allí como pude, mientras ella no dejaba de pronunciar mi nombre.

Por fin logré tomar la esquina que llegaba a mi casa, y pude a duras penas meter la llave que habría la cerradura de la puerta. Cerré con sigilo , con mucha precaución de no alborotar ni despertar a nadie....
Tonto de mí, aún con la respiración entrecortada y exhausto, di una buena bocanada de aire mientras me volvía, para observar con estupor como ella estaba situada a mi lado.

-Agggh! Que quieres de mi maldita bruja! Dios! Que has venido a hacer aquí!- De pronto, tras escuchar mis palabras, ella pareció también paralizada, su rostro cambió, esa maligna expresión de la cara, y se tornó en un gesto triste. De pronto observé cómo una lagrima comenzaba a brotar de esos ojos sanguinolentos, para perderse después entre esas horribles patas de gallo que la llegaban hasta mas atrás de su rostro, para descolgarse finalmente por él...

-Ronny…no me recuerdas? Tanto tiempo ha pasado desde aquello? Acaso no te dice nada mi voz?- exclamó el esperpento con voz rasgada.

-Dios!-pensé- se había vuelto loca esa maldita bruja!

Corrí como pude, no podia pasar por mi cabeza otra idea que la de escapar en ese momento. Con un rápido movimiento logré esquivarla, colocándome a su derecha, momento que aproveché para alejarla de mí, propinándola un empujón que la hizo retroceder y finalmente tropezar, precipitándose sobre una estantería y cayendo así al suelo, justo antes de que yo lograra asir la manilla de la puerta que me conduciría hacia el garaje.
Una vez en él, lanzarme hacia mi casco, abrir el portón y saltar sobre mi moto fue todo uno, así logré alejarme todo lo deprisa que los 1350cc y la suspensión rígida de mi harley me permitieron...o eso pensaba yo...

Ya en marcha, aterido por el frío pero feliz de haber logrado escapar de allí, en mi cabeza aún podía oír esa maldita voz que susurraba mi nombre... ¿Quién podía ser aquella dichosa bruja?!

Pero mi mala suerte no había acabado, y mi moto se quedó sin gasolina a escasos kilómetros de mi casa. En ese momento, aún paralizado por el miedo y tiritando por el frío de aquella maldita noche, sin llegar a asimilar nada de lo que estaba ocurriendo, completamente confundido apenas sí logré encender un cigarrillo e inhalar con ansia amplias bocanadas de aquel humo reconstituyente y tranquilizador; hubiera sido feliz si un policía se hubiera acercado hacia mi para interesarse por mi estado en ese momento...a pesar del odio que los profesaba después de sufrir aquella paliza en comisaría...
Pero aún no había amanecido y mis sorpresas tampoco, entre la niebla pude ver como se acercaba alguien.
Era una niña, una pequeña de apenas 10 años con una bata blanca, su pelo era de un rubio oro brillante como el sol, tez blanca y unos ojos azules como el cielo en un día de verano; su mirada me penetraba de tal manera que me sentí en ese momento desnudo, incluso sucio, de esa clase de suciedad que no se va con jabón.

Se acercó hacia mi, y tomó mi mano; sin mediar palabra, con pequeños pero firmes pasos, me condujo hacia la última curva que había tomado y exclamó:
-Mi mama murió en esta curva hace ocho años, yo iba a su lado en el coche ese día... y tú pudiste morir hoy en ella. Ha habido un accidente, un coche se salió de la calzada y tú tenías que pasar por el arcén en ese momento. Ella me ha pedido que hable contigo , puesto que saliste corriendo cuando trató de retenerte en el puente.

Horror! como era posible! un "espectro" había venido a la tierra para salvarme! que demonios estaba ocurriendo!

- ¿Como se llamaba tu mama? - pregunté a la niña aún estupefacto
- Ana…Ana Martinez, la hija del herrero- Dijo ella con una voz dulce, casi empalagosa.

Ana!…Dios!…como no pude reconocerla…Ella fue amante de mi padre hace años!Y yo los pillé retozando como animales salvajes ! Me bastó tiempo para dejar de jugar con la escopeta de mi padre, e irrumpir en el dormitorio, donde estaban mancillando el honor de mi madre, para acabar con la vida de quien me dió mi primer apellido.
Aún recuerdo su mirada de terror...y como ella salió a medio vestir despavorida , chillando como un cerdo camino del matadero; mientras yo no paraba de observar satisfecho aquel espectáculo, a la vez que apenas sí balbuceaba estas palabras:

-Largo de mi casa maldita bruja!

En ese momento por mi rostro se descolgaban gotas de sangre y trozos del pulmón izquierdo de mi viejo. Poco después llegaría mi madre de trabajar, para contemplar aquella escena dantesca.
Mi pobre madre acabó en un Sanatorio, y yo terminé mi juventud en aquel puto orfanato para niños rebeldes. Mientras aquella maldita bruja tuvo un "accidente" con su coche del que no sobrevivió, su hija de dos años que la acompañaba resultó gravemente herida, pero sobrevivió, y fue dada en adopción a una familia del pueblo.

Pero ahora, esa maldita bruja aun después de muerta, regresa del infierno para salvarme la vida...
-porqué?- grité confuso y aún tembloroso por el frío.
-Ella no te culpa de haber tenido ese accidente, aunque todos sabemos que los frenos de su coche no tuvieron una avería...sino que alguien los manipuló...y tú la recuerdas perfectamente a tu padre, incluso montas su moto y llevas su cazadora de Ángeles del Infierno...Sólo hay una diferencia…
-cual? -Dije casi emocionado al comprender la suerte que había tenido.
-Que tú no tienes huevos para follarte a la hija del herrero, y que vas a morir virgen.
Ella sacó una pequeña pistola que escondía bajo su camisón, sujeta por sus braguitas de algodón y me apuntó justo a la cabeza…
Me sobró tiempo para sujetarla y arrebatarla el arma, pero no podía...tan solo logré vocalizar estas palabras:
- Tú eres mi hermana...verdad?..., no deberías hacer esto! Ni siquiera deberías estar aquí...tu madre murió hace mucho tiempo y esto no la va a hacer regresar.

Ella, bajó aquella pequeña pistola, parecía de juguete, pero no lo era, y para mi desesperación, tras tomar aire suavemente la volvió a levantar y apuntándome de nuevo dijo:
- Todos alguna vez hacemos algo que no deberíamos, pero acabamos haciéndolo, y no por ello vivimos atormentados el resto de nuestros días, puesto que en el fondo, sabemos que hicimos lo correcto, verdad ...hermanito?- su mirada se crispó por un segundo y sonó un disparo.
Un sonido estremecedor rompió el silencio de la noche y la bala atravesó el interior de mi cabeza . Pude oír como crujía mi cráneo al romperse, a la vez que sentía un tremendo dolor producido por la bala que iba quemando y desgarrando las cavidades de mi cerebro, terminando todos los pedazos esparramados por el vestido blanco inmaculado de la niña de tirabuzones rubios. Ella, sin mediar palabra, sin ni siquiera inmutarse o dar muestras de miedo, sorpresa o siquiera satisfacción, dió media vuelta y se perdió entre la niebla del camino.
Así abandono mi cuerpo, con la cabeza destrozada y en medio de un charco de sangre y materia gris, en medio del asfalto. Mientras, a lo lejos, detrás de la fábrica donde había trabajado los últimos años, aparecían los primeros rayos de sol del nuevo día y la niebla se iba disipando. Los coches de los obreros que se acercaban al tajo iban parando en el arcén estremecidos por la escena que estaban contemplando.


La pequeña no volvió a mediar palabra en toda su vida; llegó a casa de sus padres adoptivos, dejó el arma en el cajón donde siempre había estado, se quitó el camisón sucio, se puso uno nuevo y se fue a la cama como si nada hubiera pasado.
Al día siguiente los servicios sociales la recogieron y la llevaron al mismo orfanato donde yo pasé mi juventud y como no pudieron hacer nada los psicólogos, cuando superó la mayoría de edad, fue trasladada al mismo sanatorio donde vivió mi madre sus últimos días...y donde ella acabará los suyos.
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Pero cómo puedo contaros esta historia si supuestamente estoy muerto? Simplemente por que todo lo que os he contado no es mas que una historia, una invención de una mente atormentada. Una experiencia...que tal vez os esté esperando algún día.

Así que recordad esta historia, y no os folléis a la hija del herrero de vuestro pueblo, o al menos, guardad a buen recaudo vuestra escopeta... O puede que vuestro hijo, algún día, acabe con vosotros para quedarse con vuestra Harley .

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