sábado, 1 de septiembre de 2012

CARICIAS


Hoy no hay luna llena ni estrellas,  el viento ceso tras una tarde ensordecedora, las hojas yacen ahora en el suelo marchitas tras soñar que eran libres durante horas. La tenue luz de las farolas dibuja filigranas en el rayado deposito de mi moto que luce como nuevo bajo la oscuridad de la noche.



    Huele a humedad, tal vez por la proximidad del rio, a campo, tras la recogida de la cosecha, huele a soledad. Tu ya no estás. Solo los dioses saben donde te ocultas. Lucille, mi moto,  ruge al pasar por un puente. El sonido metálico de su dos en uno me devuelve a la realidad. Una pareja camina despacio abrazada como un frío día de invierno. La chica de rubios cabellos parece sujetar a su amado, una mala noche...Y tu ya no estas. La oscuridad de la noche envuelve mi alma. La suave brisa que el movimiento provoca acaricia mi cuerpo como yo acariciaba tus negros cabellos aquel último día.Las sabanas fueron  testigo de que aquello fue mas que dos cuerpos dándose placer, pero al amanecer ya no estabas y yo...loco, fui a buscarte. Recorrí mil calles y avenidas, subí hasta el rascacielos mas alto baje a los infiernos...pero tu...ya no estabas, te habías ido para siempre y mi dura letanía hace que cada noche cabalgue de nuevo en tu búsqueda.
     Hoy la oscuridad de la noche me acompaña. Me gusta la oscuridad, me recuerda aquella ultima caricia. Aquellas palabras entre gemidos de placer recorren mi mente : -Te quiero. Tus manos rozaban mi espalda mientras yo sentía el calor de tu cuerpo, a mi manera, suavemente... Pero tu ya no estás. Un semáforo en rojo frena mi destino. Una mujer de cabellos dorados lo cruza, no mira solo camina... sus zapatos de tacón rompen el silencio de la noche al compás del motor de mi harley. Camina fuerte...tropieza... y cae. Apenas dos segundos después mi moto pisa el suelo y me veo en medio de la noche abrazando una mujer que no conozco que jadea e intenta zafarse el rostro.  Sangre aun no coagulada se desliza por el dorso de sus manos. De pronto las retira y me mira. Una navaja cae al suelo. Su sonido se clava en mis oídos mientras sus ojos azules penetran mi mente como si quisieran hablar. Se lo merecía, ¡no me juzgues!...  Una pareja recorre las calles en una moto al amanecer, la chica va sin casco y sus cabellos dorados dibujan el viento, sus manos sangrientas abrazan fuerte al piloto, el rugido del motor parece anunciar el fin de la noche.  Por fin has vuelto amor. Por fin eres mía. Te quiero baby.

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